viernes, 22 de agosto de 2014

Conocimiedo

Últimamente, en todas las situaciones que se me presentan, siento que tengo la posta. Siento que, lo que yo opino es lo más sensato, que no hay posibilidades más justas y equilibradas que mi propio análisis.
Lo comento con algunos allegados (quizás por la necesidad de la aprobación), y sucede que no puedo entender, no me entra en la cabeza, la idea de que los demás no se den cuenta de cómo resolverlo armónicamente, de que no separen las variables para examinarlas, que no logren ensamblar los engranajes como sucede de mi peinadito para adentro.
En otro momento tenía la paciencia de exponerle a estos cabeza-cerrada, las posibles resoluciones y ayudarlos a que reaccionen ante la que encastra según mi razonamiento.
Sin embargo, lo he intentado tanto (y sin resultados positivos), que ya simplemente me resigno a oír sin escuchar las idioteces que proponen como si se tratara de un juego, de una ficción para reírnos. Solo que no me río. Me remito a la indiferencia y a la condescendencia porque de solo imaginarme el cansancio del esfuerzo, se me van las ganas y la motivación.
Se me van porque, cuando a mi me proponen una mejora, intento superarme... A menos que sea algo relacionado al deporte y la salud. No es que el deporte y la salud no me preocupen, sino que son temas que no me atraen. No como los colores, los números y la comida.
Y quizás a ellos no les atraigan los temas que yo planteo... Comprendo que no les interesen porque, antes que todo, soy abierta. Pero, si soy tan abierta, por qué me enoja tanto la desconcordancia entre ellos y yo? Por qué pretendo que todos bailen al compás de la musiquita que solo yo escucho? Entonces dudo de asegurar que soy tan abierta. Dudo de ser abierta y de estar segura.
La duda me provoca replantearme todo otra vez, porque tengo que evaluar nuevas perspectivas. La perspectiva desde la cual se aprecia a simple vista que estoy equivocada, que tengo la culpa de todo, que hice todo mal, que soy una mierda. Pero como esa perspectiva es una figura imposible de Escher donde camino por los lados y no llego a ninguna parte, me quedo con la perspectiva inicial en la que soy soberbia y prepotente.
¿Si me muero de ganas de ser mejor? Tantísimo! Pero estoy tan estancada en mi pseudotecho de conocimiento que me muero de miedo de seguir creciendo. Debería cambiar el rumbo. No tomar un atajo, sino cambiar el rumbo radicalmente: hacer algo diferente, salir de la rutina. Entonces, otra vez examino las variables, los posible rumbos, y la perspectiva de estar equivocada, de que todo salga mal. Y otra vez el miedo. Y me sigo quedando donde estoy. Dónde estoy? Dónde carajo, mierda, chotaculocacapis estoy!?!?

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Largue todo eso que tiene para decir!!