jueves, 15 de noviembre de 2012

La cuenca del ojo

- Ay, me duelen las cuencas de los ojos. O sea, atrás, arriba. ¿No viste una peli de una pibita que está en un psiquiátrico y le mandan un picahielo por la cuenca del ojo?
- Ehhhh... No! Cómo le van a hacer eso??
- Si!!! Se lo hacen para romperle no sé qué del cerebro. Creo que se llama lobotomía.
- Nunca en mi vida lo escuché... - (desorientado).
- Si no me equivoco, es el lóbulo frontal... Claro! LÓBULO! LOBOTOMÍA! En la peli actúa la nenita de Narnya. Ah, no, pará, ya estoy bardeando. Dejame pensar... Es la nena de la peli esa que Jim Carrey hace de malo y persigue unos nenes!!! Cómo se llama???


Jim Carrey filmografía → Una serie de eventos desafortunados + actriz → Emily Browning + filmografía → Sucker Punch → Lobotomía


- ¡Mirá lo que encontré! En 1848 había un flaco que trabajaba haciendo las vías para un tren y hacía agujeros con pólvora. Ponía la pólvora, arriba arena y después le pegaba con una barra de hierro. Y un día se olvidó de poner la arena y le explotó el coso, y la barra salió volando y le atravesó el cráneo por el pómulo y le salió por la cabeza. Y SE SALVÓ!!! EN MIL OCHOCIENTOS CUARENTA Y OCHO, ENTENDÉS?? Y ahí descubrieron que el lóbulo frontal, (que es el que se le rompió todo al chaboncito), es el encargado de las funciones emocionales y de personalidad. Porque después del accidente se volvió re agresivo, la esposa lo dejó y no duraba en ningún trabajo porque se peleaba con todos y terminó trabajando en un circo exhibiendo su cicatriz y su barra de hierro.
Por eso, antes, en los psiquiátricos, a los locos malos les hacían lobotomías, les rompían todo el lóbulo, metiéndoles un picahielo por la cuenca del ojo y los dejaban corkis para que no molesten.
MALÍSIMO!
- Malísima es Sucker Punch. Qué película mala!!!



viernes, 10 de agosto de 2012

No entendí nada

Salí de mi casa, y en el umbral del kiosko de al lado había un señor sentado, con las muletas apoyadas en la pared. Sus piernas eran muy pequeñas y él bastante andrajoso. Doblé en la esquina y me sentí mal de haber esquivado su mirada. No tenía monedas, pero si un mini Nugaton en el bolsillo. Amagué un poco sobre mis pasos indecisos, hasta que, tratando de vencer mis miedos, volví para entregarle el chocolate.
Cuando estoy casi al lado de él, veo que tiene un celular en la mano y llegaban dos jipis (jipis de zona norte) que le decían "Vos nos estabas llamando?". Me quedé parada como una momia. Los miré. Me miraron. Me volví a ir.

lunes, 12 de marzo de 2012

GPS

Con la llave en la mano, intento abrir la puerta con un movimiento autómata. El ojo de la cerradura está cegado por una esquela pegada al picaporte con cinta adhesiva. La leo. El pibe de abajo tiene una gotera… Suspiro y se me caen los hombros.

Apenas cruzo el umbral, veo todo igual que como lo dejé. Excepto una cosa: la alfombra del pasillo del baño está más oscura. Oscura? Está mojada. Ahora entiendo la gotera del vecino.

El que creo mi hogar, hace tiempo que se empeña en recordarme que no me pertenece, que pago todos los meses por su servicio cual fracasado paga por sexo.

Abro la puerta de la habitación. El colchón mojado. El armario, la cajonera… Todo. Hasta el gato. Me arrodillo en el agua, mordiéndome el labio inferior un poco de costado. Estiro, absorbe, enrollo, estrujo. Una y otra vez, mi bronca.

Hace dos días que el ventilador ayuda en el proceso de secado. Habrá que pintarle el techo al vecino. Y la alfombra… la dueña pidió que la cambie pero va a tener que esperar. Mientras tanto, la uso como está: sucia y manchada, con olor a humedad. La uso para caminar sobre ella, mientras pienso. La uso como un mapa que me guía fuera de la mediocridad, inventando caminos que me conduzcan a donde el esfuerzo no sea un trapo embebido en agua podrida.

miércoles, 22 de febrero de 2012

La mascareta de hierro


Mientras la dejo en espera, escucho a la cliente ordenar a su empleada:
- Mirta, pedime un salmón a la plancha con ensaladita fresca.

La retomo y me dice:
- Mirá, yo quiero saber si tienen chapas plásticas acanaladas de 1 metro por 3, translúcidas, las más baratas, porque son para donar a una escuelita del norte.

La dejo en mute y la transfiero...
- Alvarito, te paso una llamada por una consulta de material. VENDELE LA MAS CARA.

jueves, 16 de febrero de 2012

Receta de supervivencia

Hierva en un caldero toda su diarrea. Hágalo a fuego lento, es un proceso minucioso si se quiere llegar a los resultados óptimos.
Va a largar, obviamente, el peor olor a desecho humano que haya concebido jamás. No es que estemos hirviendo cebolla, sino su propia mierda.
Para evitarlo de la mejor manera, llévese a la nariz un jabón de glicerina, hecho de la grasa de sus seres queridos, vivos (esta parte es muy importante, si son seres queridos muertos, el efecto es contraproducente).
Una vez que el agua se haya consumido, sólo quedará la caca quemada y dura abajo. Raspe con una espátula descartable, y a la basura, camarada!!!

lunes, 23 de enero de 2012

El hombre manos de tijeras

- Hola, está Walter?
- Tomá asiento que ya te atiende.
Apoyo el culo en los bancos fríos. Todo ahí es cromado, blanco y negro. Minimalista le dicen.
"Asistente a recepción" se escucha por el alto parlante.

Se me acerca el pibe, vestido como todos, con el jean Levy´s y la camisa blanca manga corta. Me acomoda la silla y pregunta cómo siento el agua. Siempre la pido lo más fría posible porque me hace pensar menos... Como si me congelara las ideas.
Me recibe Walter en su sector. Nos saludamos con una sonrisa enfática en los labios porque nos vemos sólo en estas ocaciones, pero lo más demostrativo que ocurre entre nosotros es apenas palmearnos los hombros.
Me siento, y soy cubierta por una capa negra del cuello para abajo.

- Qué hacemos hoy?
- Igual que la última vez pero quiero que este pelo de atrás me llegue hasta el borde de la nuca. Y la nuca bien descubierta. Fijate si acá adelante me podés sacar un poco más.

Y Walter empieza a cortar. Mientras tanto hablamos, nos vamos poniendo al día de un mes entero de no vernos.
La charla a veces no es tan amena. Walter se queda callado en ciertos momentos en que está muy concentrado. No estoy segura de que se esté concentrando en el corte. Sus ojos están clavados en la tijera trozando ese pelo, pero su mirada está en otro tiempo.
Vuelve a la charla para contarme algo:

- Y con todo esto de los albañiles en casa tengo que andar revolviendo todo. Sabés que encontré el otro día? Un traje blanco de Rober, con los zapatos negros. Impecable.

Y ahí se desconcentró. Sin querer, me corta el lóbulo de la oreja derecha. Es un tajito insignificante. Van Gogh fué un escandaloso. Es un poquito de sangrecita y ya.
Walter sigue, sin notar la sangre chorreándome.

- Vos te acordás de ese traje? No... Eras muy chiquita creo.
- No no, me acuerdo de haberlo visto en las fotos del casamiento de mi mamá.
- Bueno, viste? Ahí tenía unos claritos, y usaba el pelo engominado todo tirado para atrás.

Otro desbarajuste más. Se le zafa la navaja y corta una feta de mi hombro como una fiambrera. Un cachito de carne menos, no pasa nada.

- Si, siempre bronceado, parecía negro ya.
- Bueno, yo me lo probé y no me entra. A Marina quizás si. Pasa que él era flaco pero menudito. Yo soy más grandote.
- Y los zapatos?
- No, los zapatos tampoco, son 39. Es que Rober tenía un piecito así mirá - y me hace "así" con las manos. No sé, me da pena tirarlos... Está todo nuevo! Sabés las cosas que encontré en el placard de mi vieja, guardadas NUEVAS?

Otro descuido y la tijera de entresacar roza mi cuello dibujándome una línea de puntos sangrantes en la garganta.

- Es que tu mamá era así, Wal. Era de esas mujeres precavidas.
- Claro, yo iba sacando cosas y le decía a Marina "mirá lo que guardó mamá". "mirá esto", "mirá lo otro", está todo nuevo, lo compró para cuando tuviera nietos, supongo.

Sigue cortando y hablando, mientras yo sangro por las heridas.
Corta, habla, sangro. Corta, habla, sangro. Ya no sé ni por dónde.
La charla se desvía a las ganas de vernos en otro lugar, visitarnos en nuestras casas, yo insisto en encontrar algún momento, aunque sea chiquito...
Aunque nunca le digo que quiero pitar en familia, tocar la guitarra y que me cuente cosas, anécdotas, historias... Cosas que nunca pudimos compartir, por falta de tiempo, por falta de dinero, por falta de tolerancia, o quién sabe qué...

Secado, brushing, modelado. Y listo! El pelo me queda perfecto, como siempre. Nos volvemos a palmear los hombros y me voy, mirándome el corte en las vidrieras y los otros cortes en un pañuelo.

lunes, 16 de enero de 2012

Skipismo

Tocan el timbre. Entra un señor de traje con un maletín que viene a ver a mi papá. Se sientan en la mesita del comedor viejo. La mesa es de esas de camping que se cierran como valijitas. Enfrentados, los veo de perfil susurrando. El señor le pasa a mi viejo, por debajo de la mesa, una escopeta. Es evidente que es para matarme. Es evidente también que se dió cuenta que estoy espiando y no va a perder el tiempo. Se levanta determinado hacia la puerta. Yo no sé para dónde correr. Dudo una milésima de segundo. Decido quedarme quieta en la esquina donde está colgado el teléfono inalámbrico, con los esquíes puestos y los bastones en la mano, en pose de curva peligrosa. Parezco un maniquí. Él no se da cuenta y sigue de largo!! JAJAJAJJAA

sábado, 7 de enero de 2012

Nunca se hereda lo bueno

3 y 50 de la mañana. El brillo del radio reloj es suficiente para desvelarlo. Lo mira una vez y cuenta los segundos con el titilar del puntito en la esquina inferior derecha, para cerciorarse de que las horas no son eternas.  El ronquido suave de su mujer al lado le provoca envidia. Ella ahí descansando, y él... aburrido? Ya programó todo el día que comenzará en algunas horas. Ya hizo un repaso nostálgico del día anterior. Y del anterior, y del anterior del anterior. Se levanta a en busca de un consuelo. Su esposa balbucea algo ininteligible, pero obvio. "Al baño. Vos dormí", responde él como un autómata.
Abre la heladera y sin mirar, toma agua del pico de la botella gastada de Coca, rellenada de la canilla.
Su cabeza como un proyector del Cinema Paradiso, pasa imágenes de una película donde la protagonista es conocida suya, y en las partes sin censura, siempre se prende fuego la cinta. Está esperando escuchar la cerradura para saber que tiene un final feliz.
4.58 en rojo incandescente. En un ratito tiene que amanecer. En un ratito??? Ella ya debería estar acá!!!
La impaciencia se transforma en bronca. Bronca que está masticando desde que se acostó. Desde que la vió irse vestida de fiesta y pintada como una puerta!!! Pero quién mierda se piensa que es??? Si es una pendeja!!!!  No tiene idea de cómo es la calle!!! Para uno que la vivió bien vivida esto ya no es una joda!! Los tiempos no son como antes!!!
Sigue aguantando en silencio para no contagiar a la que duerme pacíficamente. 5 y 11 suena el timbre. Imagina a un policía que le trae el cuerpo con la ropa desgarrada, supone cómo se lo va a contar a su señora, los gastos del velatorio, los trámites para hacer justicia... 

- Soy yo, pa. Me olvidé las llaves.
- Callate y pasá.
- El remis no llegó como habíamos acordado. Perdón.
- Nadie te cree. Pasá. Callate y pasá.

La mujercita conoce a su progenitor como si lo hubiese parido. Dice que no con la cabeza. Toma aire para hablar, pero las palabras se extinguen antes. No se aceptan explicaciones del umbral para adentro. Cuando el pestillo traba con el dintel, se hace secreto su dolor en los dedos de atajarse las patadas.