domingo, 13 de noviembre de 2011

Testamento y última voluntad


Esto es porque si. No hay explicación. Mi vida no tiene más sentido de aquel que yo quiero darle. Agradezco a TODOS, los que me hicieron reir y los que me hicieron llorar. No me arrepiento de nada. Soy felíz!

Respecto de mis bienes materiales, como podrán notar, no puedo llevarmelos, así que disfrútenlos mientras puedan:

A Fer, los libros. Es condición leérselos todos a Emma.

A Vir, los CD's originales y los de la pila de al lado. El resto son para tirar. También mi ropa, sólo si será vestida con actitud.

A Leti, la máquina de coser que era de mi abuela.

A Vale, los juegos y juguetes.

A La Enana, todo lo que sea rosa.

A Erika, todo lo que está en la cocina, incluído Elvis.

A Pan, mi cama.

A Leo, el atril, los pinceles, bastidores, y la caja de pinturas.

A mis abuelos, los dibujos y los cuadros.

A mis viejos, les queda el cuaderno que me regalaron cuando volvieron de Brasil esas vacaciones que me quedé en Buenos Aires. Pueden leerlo, solo cuando Virginia sea mayor de edad, y acompañados por la Dra. Diana Riguelheim.

El resto será repartido por Leti, entre quienes tengan una anécdota que me resucite en una sonrisa.

Me niego a que mis órganos sirvan para transplantes y/o experimentos. No quiero ser parte de nada que colabore con seguir desarrollando la raza humana que plaga el planeta. Quiero ser abono, para que crezcan flores, y mis seres queridos se deleiten con ellas.

Estaré flotando por ahí...

domingo, 6 de noviembre de 2011

Conciencia


Siete de la mañana, me levanto como todos los días para ir a trabajar. Es un amanecer raro porque generalmente, sigo con sueño hasta que salgo de la ducha. Pero hoy estoy activa. Me abotono la camisa blanca y la ubico adentro del pantalón. Tomo el subte celeste.

En el primer escritorio me topo con Zerpa, y alguien que la consuela.

- El plan A con Leo no funcionó. Lo vamos a tener...

Mientras me cuenta sollozando, algo me empieza a molestar en la vista, cualsifuera un cuadro colgado chueco. Es que la mina que está con ella no tiene cara.

Le doy algunas palabras de aliento a la futura mamá, y en simultáneo me bajo el pantalón y extirpo la bombacha de entre mis nalgas. Una vez con las prendas nuevamente en armonía con mi cuerpo, caigo en lo que acabo de hacer y me muero de vergüenza. Sin embargo, nadie lo notó. Todo raro... Recapitulo...

Estoy soñando otra vez!!!

Y con ese mismo énfasis me voy corriendo por el pasillo.

Una escalera caracol mecánica sube un piso. Abro la puerta de vidrio opaco y entro a un call center. Todavía falta, aunque no sé a dónde voy.

Salgo otra vez a la misma escalera. Asomo la cabeza y miro para abajo. Stella me reclama reportes. Me hago la distraída, pero recuerdo que es un sueño y que puedo hacer lo que quiera:

- Forra!! Conchuda!!!

Le disparo, la bala atraviesa su cabeza por la sien, de lado a lado, y vuelve a mi. Ingresa por el medio de la frente a la velocidad del humo para insertarse como en una gelatina, y la herida se cierra, sin sangre. La escalera se detiene frente a una nueva puerta de vidrio. Arriba del mostrador de la recepción, un cartel enorme en la pared, rodeado de fuego, indica el nombre de la empresa: Videomatch.

Corro otra vez a la escalera.