miércoles, 14 de septiembre de 2011

Improvisados


Duermo en una habitación cuadrada. La cama de madera en una esquina. A los pies, la puerta, cerrada con llave. Enfrente de la puerta, una ventana. Directo hacia mis ojos, una tele 14 pulgadas, amurada a la pared, sobre un placard empotrado.

La ventana tiene cortinas blancas que flamean con el viento veraniego. Afuera un balcón con barandas de hierro que forman firuletes.

Me despierto por un ruido y veo al Fantasma de la Ópera entrando por la ventana.

- Qué hacés acá? Entrando así?

- Pasaba por acá y me dió hambre. Tenés algo?

Me levanto y saco de la heladera un puré frío.

- Te gusta el pastel de papas?

Cuando lo saco de la fuente sale entrero, en una sola pieza. Le pongo queso arriba y lo caliento en el tostador.

El Fantasma lo come con ganas. Transpira gotas de emoción.

2 comentarios:

  1. ¿Dejó algo al menos?

    ¿O era una rata ese fantasma?

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  2. me gusta redactado así, todo en presente. Muy fotográfico. Casi fue como si hubiera estado viendo un corto.

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Largue todo eso que tiene para decir!!