viernes, 15 de julio de 2011

La sirena y el centauro

Esta mañana mi viejo amaneció barbudo, con el pelo largo, canoso en su totalidad, y los pómulos bien rosaditos.
Toda la familia montada en una casa rodante, nos vamos de vacaciones al cerro. En uno de los extremos del cordón montañoso, hay un lago que impide el paso. Me meto para ver si del otro lado es transitable.
El agua cristalina se vuelve un pantano viscoso.
Una sirena emerge a mi encuentro.
Ella hoy se despertó con cara de la protagonista de Avatar, pero es íntegramente dorada. Su mirada me dice que mi presencia ahí no es grata, así que sigo nadando hacia donde se ve una playita.
En esa orilla me recibe un chico de piel muy clara, el pelo negro profundo, un manojo de resortes. Cuando me mira, sus iris turquesas traspasan los míos, marrones comunachos.
Se me acerca al trote con el torso desnudo. Al trote. Es un centauro.
Estoy paralizada por su belleza. Me besa tiernamente.
Vuelvo hacia donde mi familia para informar que no podemos cruzar porque la sirena no está de humor. Apenas toco el agua, recuerdo que nunca le pregunté el nombre.
Él saca un liquid paper e intenta escribirlo en mi mano, pero tiene la punta reventada y no identifico lo que quiere escribir.
"AUTUMM"? "ANTONIO"?
Demasiado apurada como para corroborarlo.

3 comentarios:

Largue todo eso que tiene para decir!!