domingo, 13 de noviembre de 2011

Testamento y última voluntad


Esto es porque si. No hay explicación. Mi vida no tiene más sentido de aquel que yo quiero darle. Agradezco a TODOS, los que me hicieron reir y los que me hicieron llorar. No me arrepiento de nada. Soy felíz!

Respecto de mis bienes materiales, como podrán notar, no puedo llevarmelos, así que disfrútenlos mientras puedan:

A Fer, los libros. Es condición leérselos todos a Emma.

A Vir, los CD's originales y los de la pila de al lado. El resto son para tirar. También mi ropa, sólo si será vestida con actitud.

A Leti, la máquina de coser que era de mi abuela.

A Vale, los juegos y juguetes.

A La Enana, todo lo que sea rosa.

A Erika, todo lo que está en la cocina, incluído Elvis.

A Pan, mi cama.

A Leo, el atril, los pinceles, bastidores, y la caja de pinturas.

A mis abuelos, los dibujos y los cuadros.

A mis viejos, les queda el cuaderno que me regalaron cuando volvieron de Brasil esas vacaciones que me quedé en Buenos Aires. Pueden leerlo, solo cuando Virginia sea mayor de edad, y acompañados por la Dra. Diana Riguelheim.

El resto será repartido por Leti, entre quienes tengan una anécdota que me resucite en una sonrisa.

Me niego a que mis órganos sirvan para transplantes y/o experimentos. No quiero ser parte de nada que colabore con seguir desarrollando la raza humana que plaga el planeta. Quiero ser abono, para que crezcan flores, y mis seres queridos se deleiten con ellas.

Estaré flotando por ahí...

domingo, 6 de noviembre de 2011

Conciencia


Siete de la mañana, me levanto como todos los días para ir a trabajar. Es un amanecer raro porque generalmente, sigo con sueño hasta que salgo de la ducha. Pero hoy estoy activa. Me abotono la camisa blanca y la ubico adentro del pantalón. Tomo el subte celeste.

En el primer escritorio me topo con Zerpa, y alguien que la consuela.

- El plan A con Leo no funcionó. Lo vamos a tener...

Mientras me cuenta sollozando, algo me empieza a molestar en la vista, cualsifuera un cuadro colgado chueco. Es que la mina que está con ella no tiene cara.

Le doy algunas palabras de aliento a la futura mamá, y en simultáneo me bajo el pantalón y extirpo la bombacha de entre mis nalgas. Una vez con las prendas nuevamente en armonía con mi cuerpo, caigo en lo que acabo de hacer y me muero de vergüenza. Sin embargo, nadie lo notó. Todo raro... Recapitulo...

Estoy soñando otra vez!!!

Y con ese mismo énfasis me voy corriendo por el pasillo.

Una escalera caracol mecánica sube un piso. Abro la puerta de vidrio opaco y entro a un call center. Todavía falta, aunque no sé a dónde voy.

Salgo otra vez a la misma escalera. Asomo la cabeza y miro para abajo. Stella me reclama reportes. Me hago la distraída, pero recuerdo que es un sueño y que puedo hacer lo que quiera:

- Forra!! Conchuda!!!

Le disparo, la bala atraviesa su cabeza por la sien, de lado a lado, y vuelve a mi. Ingresa por el medio de la frente a la velocidad del humo para insertarse como en una gelatina, y la herida se cierra, sin sangre. La escalera se detiene frente a una nueva puerta de vidrio. Arriba del mostrador de la recepción, un cartel enorme en la pared, rodeado de fuego, indica el nombre de la empresa: Videomatch.

Corro otra vez a la escalera.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Causalidad


Veo una "yo" agachada. El culo contra los talones. Abrazándose las rodillas. Está vestida, pero no sé que tiene puesto. Podría ser tanto un uniforme deportivo, como un vestido medieval.

A su derecha, otra "yo", igual. A su izquierda, otra. Lo mismo atrás y adelante. Lo mismo alrededor de cada "yo" que veo.

Todas sobre una superficie blanca. Con sus ondulaciones y desniveles. Con sus humedades y sequedades. Pero blanco... Todo blanco el mapa lleno de "yos".

Tienen sus respectivas caras, ocultas entre las respectivas rodillas, pero no sé qué están haciendo. Podría ser tanto llorar, como contar a la escondida.

Alrededor solo hay más de ellas, que soy yo. Se extienden infinitamente.

Están todas las "yos" ahí, ahora. Pero no sé desde cuándo. Podría ser tanto el resultado de una caída, como tomando impulso para un salto.

No entiendo nada. No sé si yo soy ellas. O si soy todas. Ellas juntas son yo? O soy alguna? No sé cuál soy. Tengo qué elegir la que quiero o saber qué soy una de ellas, aunque no quiera ser ninguna?

Quizás no soy ninguna, y haberme encontrado con todas esas personas iguales a mi, agachadas, con el culo contra los talones, abrazándose las rodillas, y escondiendo entre ellas la cara, sólo sea una casualidad.

viernes, 14 de octubre de 2011

Sándalia


Leo de noche porque así la lámpara solamente me presta atención a mi. El sonido inerte de la calle me ceba matecitos con yuyos con la condición de que yo prepare los utensilios. Elvis observa el pseudo ritual para convencer al Gingko Biloba: le canto canciones con su nombre. Pero como no conozco ninguna, se las invento. Él no se da cuenta de que tiene la melodía del "Felíz cumpleaños" porque me parece que nunca nadie se lo festejó...

El tic tac del reloj me tiene cortita, no me deja escabullirme. A veces pongo la excusa de que el mate me da ganas de hacer pis para evadirme con el celular al baño.

Repaso el primer párrafo porque hay palabras que no entiendo, pero quiero adivinar. No puedo. Lo busco en el diccionario. Repaso. Sigo sin asimilarlo. Repaso. Qué lindo gato me tocó en suerte. Gracias Trapits! Repaso. Repaso. Tomo un mate. Repaso. Creo que el agua ya está fría. Repaso. Caliento el agua y ya que estoy, cambio la yerba.

Bueno, mientras se calienta me saco el esmalte. Estás uñas son un desastre. Me las limo.

Hago cuatro páginas de un tirón. Me duele la espalda. Me estiro. Facebook. Alguien me reta. Repaso. Hablo por teléfono. Repaso. Me prendo un pucho. Repaso. Qué olor a pucho. Prendo un sándalito. Repaso seis veces. Miro el humo. Es mucho más consistente que el del cigarrillo. Es más marroncito, y el otro es más azulado. Observo las formas que hace en la habitación cerrada. Lo soplo. Juego. Busco formas como si fuera una nube. Es una nube. De humo. Repaso. Agnes Heller. El humo del sándalo debería poder tocarse. Se me acerca tanto que lo quiero atrapar. Agnes, qué lindo nombre. Debe ser una vieja petisa. Me gustaría que exista un aerosol para rociar sobre el humo y que solidifique. Se solidifique la cara que me imagino para Agnes Heller. Que se siente acá y me explique esta mierda sobre la vida cotidiana...

lunes, 19 de septiembre de 2011

Folklore porteño


Salgo corriendo hacia la calle. Caigo de un salto en la vereda y el viento fresco me asota la cara, avisándome que no recuerdo en qué momento cambié de estar adentro a estar afuera. Me gusta que sea así, agresivo, que me despeine. Sentir los cachetes fríos, pero no tirantes, ni secos. Porque hay un vapor en el aire. Una humedad...

Tres cuadras mirando el cielo. Las luces de los postes hacen juegos con los reflejos de los vidrios en los edificios. A esta hora, un sábado, Avenida de Mayo pareciera serena.

De fondo, el bullicio de los adolescentes que se preparan para salir. Unos turistas chilenos me piden que les saque una foto frente a La Rosada. Una cámara analógica. "El botón amarillo" dice ella, y se para junto a su marido, y los dos me muestran los dientes en una sonrisa relajada.

Tomo el subte celeste. Una pareja mayor comenta algo sobre los subtes de París. Deben ser modernos, pienso yo. Pero este me encanta.

Me preparo para bajar en Loria, pero cuando se detiene el tren, no abro la puerta. Me muevo un paso para el costado y apoyo el culo en un respaldar. Espero una más, así puedo caminar unas cuadras para ver Buenos Aires pre-primaveral.

Castro Barros. Los molinetes ya están abiertos. Voy por la escalera mecánica y salgo en la esquina opuesta a Las Violetas. Es una linda confitería ésta también. Nunca entendí a esos snobs haciendo colas eternas para pagar cifras descabelladas...

Rivadavia, la gente pasea perros, los negocios la mayoría cerrados. En la puerta de Acatráz, esquivo a un malón, bajando al borde de la calle. Respiro hondo, y canto la última cuadra hasta casa.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Improvisados


Duermo en una habitación cuadrada. La cama de madera en una esquina. A los pies, la puerta, cerrada con llave. Enfrente de la puerta, una ventana. Directo hacia mis ojos, una tele 14 pulgadas, amurada a la pared, sobre un placard empotrado.

La ventana tiene cortinas blancas que flamean con el viento veraniego. Afuera un balcón con barandas de hierro que forman firuletes.

Me despierto por un ruido y veo al Fantasma de la Ópera entrando por la ventana.

- Qué hacés acá? Entrando así?

- Pasaba por acá y me dió hambre. Tenés algo?

Me levanto y saco de la heladera un puré frío.

- Te gusta el pastel de papas?

Cuando lo saco de la fuente sale entrero, en una sola pieza. Le pongo queso arriba y lo caliento en el tostador.

El Fantasma lo come con ganas. Transpira gotas de emoción.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Fernet y Números

Short, ojotas y remera. En la espalda una mochila negra. Pesadísima, sobretodo por la botella de fernet envuelta en papel de diario, que no quise dejar en la fiesta. De amarreta nomás.
Camino por Alsina y Rivadavia con otras personas, despidiéndonos, como si todos saliéramos de ahí. No encuentro a mi viejo y me enojo. Ya fue, me voy caminando. Pero no puedo hacer ni una cuadra porque la mochila pesa demasiado. Eso me pasa por rata. Tampoco podría dejarla en el auto de mi viejo porque seguro me la revisa, y ni en pedo le permito que me incaute un fernet sin abrir, encima para tomárselo él.
Ahí está el boludo! Saliendo de la enoteca con dos botellas de ginebra. Se hace el pícaro y sonríe mientras yo lo puteo por desaparecer. Lo observo mientras abre la puerta del Gol gris perla: apenas gordito, pelado, la piel clara, bien afeitado, jeans y camperita deportiva blanca. Se ríe para adentro ante mi cara de ojete. Subo. Llevo la mochila sobre las rodillas. Prende el stereo: She come in trough the bathroom window... ♫♪

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Llego al boliche. Es un complejo enorme, con varias salas donde tocan bandas. Vine a ver a unos amigos pero seguro no me reconocen. Hace tanto que no nos vemos…
Estoy sola, nadie me quiso acompañar porque encontrar la sala iba a ser difícil. Ese es el desafío del show, este lugar es como un laberinto.

Ya paseé cuarenta minutos. Encuentro a un chico morocho, de rulos, bastante alto. Remera negra, pantalón de jean gris oscuro, gastado, caído. Poco culo. Sonrisa con dientes grandes. Vinimos a ver a la misma banda. Me pregunta si ya encontré la sala y me confirma mis sospechas:

Por el pasillo llegás a una puerta que te lleva a las gradas. Quedás en el medio de ellas. Cuando llegás al final, vuelve a empezar una pared violeta, muy empinada. Tiene como unas tejas de plástico. Arriba cuelgan del techo unas sogas cortitas”.

Ahora entiendo todo. Encuentro el pasillo, paso a través de las gradas y veo la pared. Me acerco a tocarla, es como de goma eva. Efectivamente está muy empinada, como a 60 grados. Intento trepar pero todavía existe la gravedad. Subo todos los escalones de las gradas y bajo corriendo para tomar envión.
Trato varias veces pero no puedo llegar hasta arriba.
Después de un rato… LAS SOGUITAS! Subo una vez más y corro con emoción porque ya descubrí el truco. Hasta donde puedo llegar es justo donde mi mano atrapa la soga. La tomo con la izquierda pero aún falta un tramo. Hago un último esfuerzo con mi discapacitado bíceps, y con la derecha calzo mi hombro en la cumbre. Ya llego! Ya casi estoy! Estoy! En pollera estoy! Uhh!! No importa que se me vea el culo! LLEGUÉ!!!
Unas mesitas redondas, gente ya sentada frente al escenario. El chico de rulos también está. Me mira desde lejos y me llama con la mano a sentarme a su mesa.
- Te vi toda la bombacha – se ríe de mi.
Me abraza e intenta besarme. No se lo permito pero le toco el culo en compensación de mi espectáculo.
Empieza la música. Una chica regordeta, con cresta y remera amarilla con las mangas arrancadas, canta a los gritos. Un tema me pone pilas y me paro a cantarlo, haciendo así con la manito. Ella me reconoce y viene a mi encuentro. Me lleva al escenario y me acerca el micrófono durante el estribillo que dice:

UNODOSTRESCUATRO!!!♪ CINCOSEISSIETEOCHONUEVECERO!!!♫♪”

Canto porque me la sé. Pero me doy cuenta que me equivoqué en una parte y pienso “uh, qué boluda, o no sé contar o estoy teniendo un ACV”. Y repaso en mente los números. Canto otra vez el estribillo:
UNODOSTRESCUATRO!!!♪ CINCOSEISSIETEOCHONUEVECERO!!!♫♪”

Otra vez ella canta algo diferente a mi, y yo estoy segura de que lo estoy diciendo bien. Entonces… Premisa + premisa = conlusión? Ella está diciendo otra cosa. Me detengo a escucharla:

UNODOSTRESCUATRO!!!♪CINCOSEISOCHOSIETENUEVECERO!!!♫”

UNODOSTRESCUATRO!!!♪CINCOSEISOCHOSIETENUEVECERO!!!♫”

domingo, 21 de agosto de 2011

Figuras de acción

Tomy sentado sobre mi pierna derecha y a Benja en la otra. Los nenes me muestran emocionados, que su papá les regalo un muñeco que era suyo cuando peque. Gonzalo, sentado enfrente de mi, sonríe orgulloso.

Es una muñeca muy vieja, con cara de porcelana y un traje muy vanguardista para su época. Está adentro de una caja percudida, y llena de tierra. Abajo tiene una palanquita que dice "Try me", que si la corrés, habla.
Todos asombrados por la procedencia del juguete y su antigüedad.
Panu al lado mío, saca de su mochila una muñeca igual, pero nueva. Rodeando con los brazos a los dos nenes, juego con ambas, como si bailaran una canción que tarareo, una de cajita musical, cual "Para Elisa" parodiada. Los nenes se divierten.

El bar se empieza a llenar de gente. Mucha gente. Un malón. Gonza se lleva a Tomy y yo me quedo con Benja en brazos, dormido sobre mi hombro.
Nos movemos hacia otro lugar más despejado, pero sigue entrando gente. Nos van a aplastar.
Panu abre los brazos a modo de barrera y evita los golpes a Benja.
Intento refugiarme tras una barra de licores. El barman me dice que no podemos quedarnos ahí. Veo al lado un baño. Amago a entrar y el mismo barman me advierte que no es un lugar para un niño: la puerta entreabierta deja salir un olor a muerto terrible, y se ven apenas las paredes llenas de mierda y sangre.
Me quedo al lado de la barra, mientras Panu hace de baya tomándose, por la derecha de la pared y por la izquierda de la barra.
Observo una ola de gente que se nos viene encima. Aprieto fuerte los párpados.

domingo, 24 de julio de 2011

Quiero compartir una sensación

Bajo de la línea azul en Lavalle. Camino tranquila, no tengo apuro.
A lo lejos veo una rejilla de desagüe. Algo asoma desde abajo, pero no distingo si es una patita o una lengua larga. Está buscando llevarse lo que hay arriba...
El brillo me dice que es algo húmedo. Líquido.
Mientras paso por al lado, el olor revela que se trata de un vómito. Con pedacitos de tomate y unas bolitas que se asemejan a carne picada.

viernes, 15 de julio de 2011

La sirena y el centauro

Esta mañana mi viejo amaneció barbudo, con el pelo largo, canoso en su totalidad, y los pómulos bien rosaditos.
Toda la familia montada en una casa rodante, nos vamos de vacaciones al cerro. En uno de los extremos del cordón montañoso, hay un lago que impide el paso. Me meto para ver si del otro lado es transitable.
El agua cristalina se vuelve un pantano viscoso.
Una sirena emerge a mi encuentro.
Ella hoy se despertó con cara de la protagonista de Avatar, pero es íntegramente dorada. Su mirada me dice que mi presencia ahí no es grata, así que sigo nadando hacia donde se ve una playita.
En esa orilla me recibe un chico de piel muy clara, el pelo negro profundo, un manojo de resortes. Cuando me mira, sus iris turquesas traspasan los míos, marrones comunachos.
Se me acerca al trote con el torso desnudo. Al trote. Es un centauro.
Estoy paralizada por su belleza. Me besa tiernamente.
Vuelvo hacia donde mi familia para informar que no podemos cruzar porque la sirena no está de humor. Apenas toco el agua, recuerdo que nunca le pregunté el nombre.
Él saca un liquid paper e intenta escribirlo en mi mano, pero tiene la punta reventada y no identifico lo que quiere escribir.
"AUTUMM"? "ANTONIO"?
Demasiado apurada como para corroborarlo.

sábado, 9 de julio de 2011

Gary, fan del Pictionary

Subo al cerro con Fer y Vir. En la cumbre, la peque se quiere tirar de culipatín por el barranco de pasto mullido.
- Ojo, Vir. Fijate que cada 20 metros hay vigas de hormigón y te va a quedar el traste como a Shrek en la 1...
Se tira igual. Mientras vuelvo con Fer para casa porque cenamos en familia por el cumple de papá.
El agasajado está comiendo una picada en donde será el festejo: el kiosko de la esquina. Mamá está adentro, terminando de preparar las cosas para llevar. Vir todavía no llegó del culipatinaje. 
Estamos tomando mate, y entra Gary Coleman.
- Cuánto vale la casa?
- Cuál casa?
- Éssssta.
- No está en venta.
Se pone violento y trato de calmarlo. Mamá y Fer corren a buscar a papá. Papá entra sólo buscando apaciguarnos. 
Sobre las paredes azul Francia del comedor que alguna vez fué mi pieza, Gary pega hojas de 50 x 70, como una guarda, y dibuja cualsifuera un Pictionary, la historia de su infancia pobre y el deseo de hacer de nuestra casa una biblioteca enorme para darle a sus hijos lo que él no tuvo.
- Mirá Gary, te entiendo, pero esta es la casa de mis hijas y NO ESTÁ EN VENTA.
El chaboncito saca un chumbo y lo revolea amenazándonos. Se le escapan unos tiros y le da a mi viejo.
Yo, recaliente, intento sacarle el arma. Me tiemblan las manos, fréticas y nerviosas, como una pintura de Van Gogh. Se le escapa otro tiro en el forcejeo. No me duele al principio, pero unos minutos después... un ardor del infiernooo!!!
Lo empujo con el arma en mis manos, hasta la puerta, hasta la vereda, hasta la vereda de enfrente, cagándolo a puteadas.
Fer lo ve irse, llorando de la impotencia.
- Bar!!! Estás sangrando!!!
- Ya sé que me explotó el hígado!!! Mejor llamá a una ambulancia que papá está peor!!!!!!
Vir todavía no llegó del cerro.

jueves, 23 de junio de 2011

Revancha

En mi antiguo trabajo están instalando un nuevo sistema: El consultador Mediterráneo, del cual, en nuestro país hay solo 3 personas que lo manejan a la perfección.
Estoy en la que era mi posición, explicándoles a Lola y a Yiya cómo se usa.
Ahora, en la empresa, está permitido durante el descanso, el acceso a la pileta. No sin antes, hacerse el chequeo con la balanza…

-Ciento veinte kilos!?
Alguien me cuenta que la balanza funciona mal y que el chequeo es burocrático. Ingreso al agua cristalina, y hay dos adolescentes besándose. Llega El Virgazo con el short encarpado ante la escena lésbica, se mete al agua tibia y opaca la transparencia con un guascazo. Se va avergonzado pidiendo por su mamita.
Me llama mi ex – jefa haciéndose la graciosa para generar empatía conmigo. La miro con cara de orto e ironía:
-No te olvides de nuestro arreglo por el día de trabajo.

lunes, 20 de junio de 2011

Desacato

Con un delantal celeste, que en el bolsillo superior lleva bordado mi nombre, baldeo los bichos muertos del piso del hospital. Mi mamá desde el pasillo, me prohíbe que lo haga. Enojada, grito:
-Su pedido es inconcebible! Esto es una mugre!!

viernes, 17 de junio de 2011

Cumple y medio apenas hay...

Una vía sin señalizar, y sobre ella, un túnel. Al costado del terraplén que da lugar a ese túnel, hay un bar. El lugar está aislado de la ciudad. Es más, no hay otros negocios, ni casas, ni caminos en muchos kilómetros a la redonda. Pero estoy acá, festejando mi cumpleaños. Desde un lado de la vía, nacen dos hileras de mesas y sillas plegables de madera, llenas de amigos, tomando unas birras en mi honor, charlando y riendo. Mi madre, canosa, me acompaña mientras los saludo, uno por uno. Al final de la distribución, un montón de palomas me estorban el camino.


-Palomas de mierda!!!- protesto.
Mi vieja y yo las pateamos y volvemos a la primer mesa, que es la nuestra. Desde ahí veo que, al otro lado de la vía hay solo una mesa, en la que está sentado Wainraich con su esposa. Me exalto de la alegría y voy hacia ellos.


-Seba! Dalia! Qué lindo que hayan venido a mi cumpleaños! Y Juli?
-Eh… De qué son las empanadas?- Pregunta Seba.
-De pollo- contesto.


Me miran extrañados porque, obviamente, no me conocen. Y simplemente pido disculpas, avergonzada de haber pensado que estaban ahí por mi, y vuelvo a mi mesa, cagándome de risa de mi misma.

viernes, 3 de junio de 2011

Dios salve a mi hermana

Con Emma en brazos, camina Fer al lado mío. Vamos por Alsina hacia el puente Pompeya, porque pensamos llegar a mi casa a pie. En las últimas cuadras antes de cruzar el Riachuelo, hay una feria, atendida por monjas. Cuando queremos salir, nos detienen unos curas armados.
- No pueden pasar con la criatura.
En ese momento nos cae la ficha. Se arma un revuelo y Fer escapa con mi sobrina. Tiros y gritos. Solo unos minutos. Corro hacia el Uriburu. La pendiente es muy empinada. María Paz y Daniela vienen bajando...
- Y Fer? Dónde está?
- En el nicho! Andá que Fabi está re mal.
Sigo subiendo y lo encuentro a mi cuñado, cabizbajo.
- Corrió mucho pero las balas la alcanzaron...
- No te preocupes, cuña. Voy a estar para lo que necesites.
Estoy deshecha pero el llanto no me sale.
- Tengo que poder solo. Que todos sepan que puedo solo.
Miro al cielo y grito de dolor, pero no me brotan lágrimas.

lunes, 30 de mayo de 2011

Violencia/Influencia

Cuando era chica, los domingos almorzábamos en la casa de mis abuelos maternos. Vivían con ellos, mis tíos y mis primas. La más grande es 2 años menor que yo. Y yo tenía en ese entonces alrededor de 5 años. Cada domingo mi llanto era recurrente, porque mi prima me mordía, y ella aprovechaba de ser la consentida de mi abuela (falta total de autoridad competente que le pusiera los puntos).
Mi viejo, cansado de la misma situación semanal, me dijo que "la próxima vez le dé una piña en la frente, porque si yo volvía a llorar, él iba a tirar la mesa y no volver más a esa casa". Y el domingo siguiente la que lloraba era mi prima.
- Qué pasó, Carlita???? - gritó mi abuela desesperada.
- Bárbara me pegó!!!
- A mi me dijo mi papá que si me volvía a morder, que le pegue - argumenté yo.
Mi viejo no sabía dónde meterse. Hasta que mi tía se metió:
- MUY BIEN.
Y el almuerzo siguió en paz.

lunes, 9 de mayo de 2011

Ambición

Desde al menos, una semana antes, ya estaba nerviosa. El día previo, me dolía la panza. Me despertaba con una sonrisa, me vestía con mi ropa preferida; me sentía la más linda. Pensaba que la gente me miraba porque sabía que era mi cumpleaños. Y si no, exageraba la sonrisa para que lo supieran. Imaginaba treinta formas diferentes de festejarlo, y en todas existía un instante en cámara lenta, donde era suspendida en el aire por mis seres queridos, de los cuales no faltaba ninguno. Globos y torta de chocolate. Nada podía salir mal.
He ahí la falla, porque todos los años terminaba igual: decepcionada. Las expectativas eran enormes comparadas con la realidad.

Hoy no pretendo nada. Sólo disfruto y valoro cada detalle con sorpresa.
Gracias a todos los que se acuerdan, a los que llaman, a los que regalan, a los que cocinan, a los que proponen, a los que abrazan, a los que sonríen. Y a todos los que no también.

lunes, 2 de mayo de 2011

El corazón anudado

La casa de Marilú tiene una puerta muy vieja en el frente, de esas altas. Las rejas son verdes.
Jugamos en el pasillo con el postigo abierto para que entre el sol. Mamá y papá pasan por delante mío, vestidos de negro. Mamá tiene un sombrero y un tul sobre la cara.
- A dónde van? Quiero ir! - en las manos llevan un féretro tamaño infantil y me doy cuenta de lo peor.
Fría y seriamente, mi madre me contesta:
- Se murió Fernanda. No podés venir. Mejor quedate jugando con Mari.

sábado, 30 de abril de 2011

El Ch(ofer) del 8

Cierto día, estaba llegando a la parada del 8 y justo en la esquina, el chofer arranca y me deja de garpe (boh... a todos nos ha pasado, no?). Dada mi urgencia por llegar temprano al trabajo, elevo mis glasos al cielo, acompañándolo con un gestito manual de fakiu hacia el susodicho conductor de transporte público, sin pensar que el tipo me veía con cara de, entre asombro e indignación.
Al otro día de Cierto Día, vuelvo a la misma parada, a la misma hora (porque siempre estoy ahí a la misma hora, o sea, TARDE... Todavía no sé si soy una pelotuda reincidente o una patética que le gusta vivir al límite para ponerle algo de sal a su imbécil existencia), viene el bondi, lo freno, subo y Oh! Casualidat! (o causalidat), manejaba el mismo pibe que había agredido "injustamente".
- Buen día - (siempre saludo) - Uno veinte, por favor - me hago la seria por si me dice algo, pero el muchacho solo se sonríe pícara y socarronamente, me saluda, y me cobra.

Desde entonces, cada vez que viajo con él, me cobra uno veinte (sabiendo que es uno veinticinco), me abre la puerta aunque no toque el timbre porque sabe dónde me bajo, y además, SIEMPRE me hace llegar a horario.

Es mi mejor bondibusero.

(Se dice bondibusero, bondilero, o bondiero?)

martes, 26 de abril de 2011

Crónicas

En la casa de mi tía Pochi, entro al baño del trabajo y veo sobre el vanitory, un salero de vidrio con tapa de plástico, donde las perforaciones para que corra el sodio forman una carita sonriente. Saco la tapa y miro a través de ella. Me dá la misma visión que los lentes holográficos. Cuando vuelvo a mi mano, sostengo una pepa con un smile. Convencida y alegre, me la meto en la boca.
Salgo hacia el comedor, flotando, llevo puesto un vestido de encaje apelmazado muy viejo, que contrasta con los resplandores que me rodean. Cuello cerrado, con solapas redondeadas y una puntilla raída en el borde. Mangas largas y amplias, y los elásticos de los puños hacen que parezcan desinfladas. Una tira de razo amarillenta a la cintura, que se ata con un moño en la espalda. Largo hasta los tobillos, con más de esa puntilla carcomida abajo.

Y Fer? Dónde está Fer? La busco, cagándome de risa por toda la casa. Me saluda desde adentro de la tele.
- Nos metimos con Fabi por la ficha de la antena del cable - y yo asiento con la cabeza, porque es totalmente lógico y posible... si el cable es choreado!!! - ahora se fué a ver si nos enganchamos en el programa de Julián (Weich) para ganar unos mangos. Si ganamos la compu te la regalamos por tu cumple, querés? - yo me sigo riendo a mandíbula batiente y contesto que me encantaría.
- Bueno, nos vamos a un corte, Bar, después de la tanda hablamos -.
La tele se apaga y me quedo viendo mi reflejo de cuando infante, con el vestido de bautismo.
Pero no soy yo, es mi sobrina Emma, que está atrás mío, comiendo papas fritas de smiles. Con  mayonesa.

lunes, 11 de abril de 2011

Geniol(a)

Voy derechito por Paseo Colón hacia Retiro. Camino tanto que ya me siento perdida. Miro alrededor: edificios muy altos y descuidados, alguna vez fueron oficinas y ahora tienen los colores de Caminito. Un señor de bigotes, en camiseta, se asoma por una ventana, el reflejo del sol en su reloj dorado me encandila:
-Ey, piba! Te pasaste de Retiro ya. Ojo que esta zona es jodida, eh...
Tratando de volver, me meto en un pasillo y me pierdo en sus recovecos. Una nena de unos 5 años me da un paquetito de regalo. Lo abro y la abrazo. Son unos alfileres de cabeza, de esos de bolitas coloridas, pero las bolitas son más pequeñas de lo habitual, bien brillantes.
Mientras sigo tratando de salir de ese barrio retorcido, paso por un kiosko. La vidriera tiene de esos mismos alfileres, pero con otros motivos en lugar de esferas.
"La ocasión hace al ladrón", dice mi viejo. Y surge la oportunidad de llevármelos. Los saco rápidamente de donde están y los voy pinchando en una superficie mullida. Necesito hacer un poco de presión para insertarlos. Hacen un "track" suave y sutil. Me provoca el mismo placer que explotar la bolsita de burbujas que recubre los electrodomésticos.
Hay de estrellitas, corazones y hasta unos de Kitty, pero estos últimos son más grandes y el soporte no es un alfiler, sino una hojita de metal.
Vuelve la kiosquera con mi pedido y la culpa me hace perseguir, pienso que me mira raro. Salgo con la compra lo más rápido que puedo. Otra vez en la calle, un vidrio me devuelve mi imagen, y sobre las cejas, en forma vertical, están las Kittys, clavadas. Una de las heridas larga mucha sangre y la cuchillita decorada se cae, dejando ver un corte colorado y húmedo.
Sobre la frente, los alfileres de bolita forman un espiral, con todas las puntas orientadas al centro. Mi piel los absorbe como Homero a la zunga, y la cicatriz se cierra sobre si misma, seca e indolora.

lunes, 4 de abril de 2011

Coqueta

Se me hace tarde para ir al colegio porque me quedé cosiendo un buzo azul marino con puños verdes.
Mi mamá me acompaña esas 4 cuadras. Me siento orgullosa de mi creación mientras camino pavoneándome. Hasta que me doy cuenta que me puse las panchitas blancas pero están sucias. MUY sucias.
No, no, yo así no entro.
-Má, me traés otras zapas? Las Converse rojas. Dale?

sábado, 12 de marzo de 2011

Viajando

- Hola, uno veinticinco por favor.

La gente me mira? La gente me mira. Uuuuuu in the morning yeah... uuuu iiiii uuuu iiii uiú O estoy cantando para afuera? Uh... Qué horror ese pelo... Estos forros seguro están monitoreando mi vida y deben tener algún dispositivo para escuchar lo que pienso. MIL RUEDAS BOEDO. No, boluda, eso es imposible. Entonces como saben? Qué olor la puta madre, esta gente no se baña? Estaré hablando sin escucharme y por eso no me doy cuenta? Y si me tapo la boca con la mano?  PEDOFILO L. 9 Por qué me miran?? NOOO!!! YA SE!!! SOY VENTRÍLOCUA!!! Claro, yo estoy pensando algo y ellos me miran porque lo estoy diciendo en voz alta!!! Todo lo que pienso, todo lo que leo, todo lo que canto, uhhh a la del rodete la re bardié! Uh! Lo sigo diciendo! Perdón, flaca, no te quise bardear pero no me gusta ese rodete, sinceramente, no te calentés... 128 VIOLIN Están zarpados en pajeros los colectiveros! No, no creo ser ventrílocua... Debería sacarme los auriculares y probar. Aunque seguro si me los saco, pierdo el don. POR ESO!! EL DON DE LA VENTRILOQUÍA SOLO FUNCIONA CON EL SENTIDO AUDITIVO BLOQUEADO!
Qué garrón...
Bueno... no sé qué decir... Bah, pensar... Bah! Ventriloquear... Sepan disculpar, señores pasajeros...

miércoles, 9 de marzo de 2011

Música de espera

Éramos 6 los que llegamos a la parada. Ahí había ya otras dos personas. Uno, con enterito de jean, abajo en cuero, pelo largo enrulado y un flequillo a lo Tigresa Acuña. Le dije a Marian al oído "Es Jesús de la Ferrere". Ella hizo chistes en voz alta y yo temí por nuestras integridades físicas, hasta que el susodicho se subió al 132.
El otro tenía una guitarra en su estuche.
Y el 8 no venía... Y nos reíamos de cualquier cosa.
Alegría general!!! Llegó un 8!!!! Pero siguió de largo porque estaba lleno...
Atrás se acumularon más caras de impaciencia.
Seguimos entrándole al parloteo, hasta que el pibe de la guitarra abrió su estuche y manoseó algunas cosas. Todos en silencio, expectantes. Me sentí una nena curiosa, tratando de disimular la ilusión.
Cuando se paró en un pié y apoyó la planta del otro en la pared, sonreí. Guitarra en mano y armónica en soporte, nos cantó una canción sobre un tal Pedro, que no la recuerdo muy bien porque estaba flotando en una nube que él había inflado con el aliento y la actitud.
Me acordé de lo mucho que puteo siempre por ser desafortunada, porque la suerte nunca se pone de mi lado. Y este flaquito me hizo recapacitar. Y abrí un cajón de mi memoria donde guardo al señor del 128los señores en la línea verde... Rober.... Josefina... Gustavo...
Cuando este tipo de vivencias se interponen en mi camino, me siento suertuda.

Al señor del 128 lo crucé una vez por la calle, con su saco de vestir y la guitarra colgada, pero no sé qué fue lo que me impidió hablarle. A pesar de mi timidez emergente con cierto roce hacia el cholulismo injustificado, a este chico pude preguntarle algunas cosas. Si alguien más quiere conocer a Andrés, pasen por acá.

martes, 1 de marzo de 2011

Metal en agua

El gerente de la empresa en la que trabajo, navega en un yate blanco por el río Uruguay. Hace comentarios sobre el clima y asegura que vamos a viajar con lluvia. A quién le habla? A mi me habla. Yo no me veo. Dónde estoy? Su cabeza gira hacia la izquierda, su brazo se despega del timón, y su índice marca una línea imaginaria hacia el agua, pero tampoco estoy ahí.
- Un delfín! - dice.
Lo veo saltar, típicamente. "Lo veo saltar". "Lo veo". Desde dónde lo veo? Desde al lado. Yo soy el barco!
Y ahora que tomé consciencia de que soy una máquina enorme, deslizándome por un río todavía mucho más grande, juego a nadar a mis anchas, sin preocuparme por esquivar los peces. A veces algunos juncos me hacen cosquillas y sonrío con el viento en la cara, o mejor dicho, en la proa. Sonrío ampliamente...
Hasta que el cielo se nubla, el que era río se vuelve azul, el horizonte se expande, y veo montículos de agua que suben y bajan, que al rato son galones de espuma rompiéndome contra el cuello. Entonces, mi tamaño disminuye y vuelvo a ser la de siempre, con el gerente montado en la espalda, exigiéndome que nade más rápido en medio de la tormenta marítima.

Ya es de día y la orilla está cerca. Él está inconsciente, lo arrastro bajo unas palmas. Sigue lloviendo. Poco, pero llueve. Siento un sabor metálico en la boca, y escupo en mi mano un coágulo de sangre del tamaño de mi puño. Me enjuago en el mar, y el coágulo iza una vela, me saluda y se va con su familia.

miércoles, 23 de febrero de 2011

La feria

De compras, con mi abuela y mi mamá, en una feria magnánima. Un puesto al lado del otro, amplia gama de variedades. Cualquier cosa se puede encontrar ahí, solo es cuestión de caminar, como dice Lita.
Me encuentro con una conocida, y nos acompaña en el recorrido. Compramos unos brochettes de pollo rebozado, riquísimos.
Las señoras se atrasan en la pescadería, nosotras paramos a esperarlas en el stand de masajes "Panda Relax". Tomo un turno, pero "la conocida" interrumpe y lame mis pies. Me calienta, y me meto la mano en la bombacha. Ella parecía tener buen culo, pero la toco sobre el jean y descubro que es más bien pequeño y blando. Aparece mi mamá entre la multitud pero se hace la que no nos ve y sigue de largo.
La despido y alcanzo a mi familia.

Al rato, lo encuentro a Evaristo y nos abrazamos con nostalgia.
- Hey! Te re extraño, pendejo. Cómo está tu vida? Los chicos en que andan?
Hablamos de El Chiqui pero nunca me dice los motivos de su distancia. Me pongo a llorar y él me besa.
Otra vez, oportuna, aparece mi vieja. Enojada, me llama por mi nombre completo (el cual es larguísimo). Le hago un fakiu y vuelvo hacia Eva, que está todo transpirado, con el pelo pegado a la cara, que ahora es la de Casper cuando vuelve a ser humano.
- Qué significa eso, chico?? Mirá lo que lográs!! Te desconozco...

lunes, 21 de febrero de 2011

The Office (doblado al castellano)

En el asiento trasero de un auto nuevo, estoy vestida de ejecutiva. Sentada en el medio, asomando la cabeza entre los asientos, intento hablar con Michael y Jan. Veo la escena desde la luneta del auto. Ellos tienen bastante dificultad para el español y apenas les entiendo, gracias a las letras blancas que cambian en mi espalda.
Para sacar charla, les cuento que me encanta decir todas las variantes de la palabra FUCK, con distintos fines. Pasados quince minutos de intentar explicarme una acepción de la definición, y yo sin poder entender nada, se aburrieron de mi y siguieron su conversación entre ellos, en inglés.
Entonces, los subtítulos desaparecieron y lloré pidiendo:
- Pleaaaase, speak spaniiiish!!

viernes, 18 de febrero de 2011

Ropa (parte II)

Estoy charlando con un tipo que acabo de conocer. Luce igual al bichito de "El Vuelo Del Navegante". Me cuenta que él antes era un hombre normal pero tuvo un accidente, por el cual su cuerpo ya no genera calor propio. Por eso hay una flama incandescente en su espalda, alimentada por kerosene que él mismo se proporciona, arriba de un vendaje hecho con cinta de empapelar ignífuga.
Me lo llevo en el bolso a lo de mi mamá, seguro que puede curarlo.

Camino con la Enana por alguna calle, hasta la estación de subte, que parece ser la estación Medrano de la línea roja. Veo venir a una señora rubia de frente hacía mi, pero no me corro. Efectivamente la choco y ella me empieza a gritar. Yo sonrío, le explico amablemente que eso le pasa por no mirar por dónde camina, y sigo trás La Enana.
- Qué pasó con el gato rubio?
- Jajajajaja Cuándo le cuente a Pable quién era!!! Jajajaja
La estación del subterráneo es anacrónica. Sobre nuestras cabezas brillan tubos metálicos que transportan sustancias farmacológicas.
- Qué bueno que los borders ya no tengan que esperar tanto al pibe del delivery, no? Sabés que existen loquitos que entran en crisis a falta de medicación? - me cuenta mi amiga.
Llega el primer vagón interminable, extenso. Las puertas se abren suavemente, no hacen ningún tipo de ruido pernicioso. El piso interior es como masapan, suave y esponjoso. Todo el tren es acolchonado, naranja, gris y verde.
Llegamos a un bar que se cae a pedazos y Pable nos espera en la puerta con caramelos. Nosotras lo saludamos con la mano y seguimos de largo, subimos corriendo una escalera de mármol blanca, fichamos con la tarjeta y volvemos a su encuentro. Abrazo tripartito.

Llegamos a casa y Vicka me pide permiso para darse una ducha. Quince minutos después me llama por la toalla. Le doy una blanca. Otros cinco minutos y me vuelve a llamar, pero esta vez me pide ayuda con el bretel del corpiño, que se le cayó por la rejilla de la bañera, y cuando lo quizo sacar, quedó atorado con una maraña de pelos. Cuando entro al baño y veo esa escena, las náuseas me llevan de regreso al comedor.
Cuando me recupero sale Vicka envuelta en la toalla, agarrada con un prendedor de brillantes.
- Estoy lista. La peino a la Pirula y ya.
Mi mamá agarra al tipito vendado y se lo lleva para ayudarlo a asearse.
- Ojo má, fijate que esté bien caliente el agua, no puede perder temperatura.
Al rato aparecen los dos. Mi mamá lo deja en una silla y me hace señas para que lo ayude con el vendaje ignífugo.
Cuando le saco la toalla, mi mamá lo había curado tal como predije.

El bichito ese que conocí, antes había sido Emiliano, el de Soñando por Bailar. Se activa mi costado cholulo y le pregunto cosas de la farándula. Mientras me cuenta, me pide que le ponga bastante cinta en la espalda, a la altura de los riñones, por si le pegan o lo abrazan fuerte, porque los tiene muy expuestos.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Ropa (parte 1)

Camino por una calle oscura, peligrosa. Quisiera encontrar a alguien conocido para no ir sola y justo pasa un pibito del barrio. Es Alejo, el amigo del ex de una amiga, va con un buzo cangurito gris, la capucha puesta.
- Hola! Qué hacés tanto tiempo?
Me mira raro.
- No te acordás de mi? - pregunto abriéndome la campera un poco, porque Alejo siempre fué bastante pajerito y mirón, capáz me reconoce por las tetas. (Aunque las tetas que tenía a los 15 las perdí jugando al truco, todo por no saber mentir!).
- Ah!!!! Dardi!! Cómo estás? Qué hacés por acá sola??
- Buscaba alguien con quién caminar.
Charlamos boludeses hasta que llegamos al umbral de la entrada de un PH. La tercera puerta a la izquierda tiene un vidrio esmerilado y deja ver una estela de luz anaranjada.
Entramos despacito a un patio con piso de cemento, y sigilosamente descolgamos la ropa de la soga. Sólo la que nos gusta. Hay una escalera en el fondo, que lleva a lo que aparentemente es un comedor. El ventanal del comedor tiene cortinas blancas, y detrás de éstas, se ve una silueta moverse sin notar nuestra presencia.
Alejo se lleva puesto lo que eligió.
- Es más fácil de transportar así.
Se sube a una bici roja, muy vieja, y se quiere ir andando pero está pinchada.
- Ehhhhh... me la llevo igual, después la emparcho en casa.
- Hagamos así - propongo - yo me voy a llevar esta moto, subí atrás y a la bici la llevamos arrastrando.
Alguien nos persigue pero escapamos.

martes, 15 de febrero de 2011

Suficiente

Fornicaban como si fuera el día del juicio final. Ella abajo, se dejaba someter. Él se balanceaba despacito para hacerla desear. Ella pedía que no le tuviera piedad, y él... siempre fué muy dócil.
Un movimento marcial invierte posiciones: el hombre se entrega a su contoneo gatuno; sin embargo, siempre está vibrando, incondicional.
Cuando la habitación se inunda de sudor y los vidrios ya están opacos de aliento, caen exaustos, jadeantes.
Fatigoso declara:
- Me esforcé...
Ella estira su lengua satisfecha y lame las gotas de su cara.
- Fué suficiente.

lunes, 7 de febrero de 2011

A.S.I.

52 años, de casados, cumplen hoy mis abuelos.
Me encantaría envejecer ASI como ellos:

Amor Simultáneo Inmaculado

viernes, 28 de enero de 2011

Un papel todo dobleteado

Y EN EL MOMENTO MENOS ESPERADO !!...

El tiempo exige más tiempo del que nos DA!

cuando crees querés saber y no sabés bien de dónde vienen los escalofríos

Y su cuerpo lleno de ritmo, desprendía vibración
sonora...

Pensar inhibe el instinto de actuar; actuar recuerda a la cabeza el por qué pensar primero.

creés que todo está tan cerca y a la vez tan lejos!

OPEN YOUR EYES

Eran las 3:00 de la madrugada.

Desistir de la realidad, comenzar a vivir en un divague
natural!

Creés saberlo todo?? buscá más adentro
TUYO...

Y subidos al cabello hasta la vista baby!
Javelo dice viva la pasty party!

NO CHANGE!

Yeahhh churro

open your heart
to my
so...

lunes, 24 de enero de 2011

Asustamientos

En la cocina de la casa de mi mamá, estoy calentando cera de depilar. Vir me muestra un juego que se compone de unas tarjetas del tamaño de un sobre de carta. Plastificadas. La caja es de un dominó, largo y finito, con tapa deslizante.
Las cartas se me caen en la olla con cera, las saco y apenas se secan, se resquebraja y cae en la mesada. La observo muy de cerca y huele a caramelo. La lamo y lo compruebo, pero tiene pelos de diplaciones anteriores.
Intento en vano, guardarlas en el envase.
- No ves que la caja es de otro juego? Obvio que no entran...
- Y estas cartas de qué juego son?
- De uno que cuenta historias.
Miro atenta la primer carta. Es una nena de unos 13 o 14 años, cara larga y blanca, el pelo atado bien tirante y se ve apenas de perfil un rodete en la nuca. Lleva un vestido negro de terciopelo, cuello redondo, bien ceñido, con una solapa blanca con puntilla, como si fuera de luto. De fondo se pueden ver unas cortinas bordó, un mueble antiguo bien lustrado con jarrones de porcelana y portarretratos de metal brillante con daguerrotipos.
La otra tarjeta tiene muchas letras en color gris claro, apenas perceptibles. Una al ladito de la otra, como si fuera una sopa de letras.
- Cada tarjeta tiene un truco y se relaciona con la otra. Para descifrar ésta te la tenés que acercar en forma perpendicular a los ojos.
Lo hago y de repente me encuentro al pié de una escalera de mármol, en el salón que se veía detrás de la nena en la primer tarjeta. Ella frente a mi, ahora con la cara de mi hermana Fernanda, sigilosa.
- Shhh!!! No hagas ruido que la voy a asustar a Vir.
- Con qué motivo la vas a asustar?
- Te acordás de mi hermana gemela? Falleció hace unos días, y ella usaba siempre ropa de terciopelo. Pero como ahora mamá no está... PUEDO USARLA YOOOO!!!!
Lo dice con furia, a los gritos, apretando los puños.

Otra vez en la cocina de la casa de mamá. Fer prepara un guiso de arroz con salsa. En el comedor está Rochote, altísimo, sentado en el lugar de mamá. Situación de sigilo atrás de la cabeza de Vir que está de espaldas a la punta de la mesa, mirando la tele.
- Qué hacés, Rocho?
- Shhhh... La voy a asustar a Vir - me dice en un susurro.
- Dejame a mi.
Trepo por el respaldo de su silla para pasar del otro lado y justo Vir se da vuelta.
- Me ibas a asustar, no, guacha?
- No Vir, ni a palos, me vengo a sentar, éste siempre fué mi lugar. Aunque, mejor, me voy a tirar una siesta hasta que esté el arroz.
Camino cinco pasos y me tiro en mi cama, en la de mi casa.
Al rato, escucho entre sueños la voz lejana de Fer.
- Está la comida!!!
Intento levantarme y el cuerpo me pesa. Quiero hablar y no puedo.

- Feeer... - digo con dificultad.
- Feeeer... - repito gangoza.
- Feeer... a-ju-da-e... Feeeer... - hablo como hablan los sordomudos.
- Pará que estoy lejos de la compu - contesta mi hermana desde lejos, como si yo estuviera ahí nomás. Sigo tratando de hablar, de levantarme, de abrir los ojos...
Aparece Fer arriba mío, en cuatro patas. La miro, pero solo vuela su pelo. En lugar de cara, tiene un destello dorado incandescente y enceguecedor. Es el sol.
Me agarra de la mano, y se baja de la cama sin soltarla. Cuando tiene los pies firmes sobre el parquet, me toma la otra mano y tira con fuerza hacia ella para incorporarme de un salto.




Despierto y me siento en la cama. Me hicieron falta quince minutos con el codo sobre la rodilla izquierda, la mejilla sobre la palma, descansar la cabeza con la mirada perdida.

sábado, 22 de enero de 2011

jueves, 20 de enero de 2011

Infinito

Tu mamá me mandó un mensaje de texto y me avisó. Eran las ocho y media de la mañana mas o menos. Me levanté, desayuné y traté de ponerme linda, pero casual. Y vos en qué andabas?
Me comuniqué con un montón de gente. Todos desesperados. Estaba tan tensa... Tenía ganas de estar ya mismo ahí, pero a la vez no quería salir de casa.
Tomé el subterráneo celeste para Plaza de Mayo. Leí todo lo que había frente a mis ojos, hasta los asteriscos de las publicidades. Y vos a dónde estabas?
Viajé llorando. El 17 vino al toque. Leí la Barcelona para no pensar. Escuché Mother Nature's Son, Cry Baby Cry, Birthday y todo el White Album demasiadas veces. Me pasé de la parada. Y vos qué hacías?
Llegué y lo vi a tu viejo, exaltado. Me contó todo. Bajó la tía, y compartimos los tres un sánguche de milanesa de pollo. Comentamos boludeses, para no estar mirándonos las caras. Vos en qué estabas pensando que no venías?
Después vino el abuelo, la abuela, tu madrina, el tío Leo y un amigo, y tomamos unos mates enfrente para pasar el rato. Hasta que me cansé y me fuí, total...

Doce horas después del mensaje de tu mamá, me llamó la abuela llorando, pero yo no podía reaccionar. Era como si nada hubiera pasado. Y vos???
Cuando fuí al día siguiente, ya estabas. Seguro que ni te acordás.

Pero no sabés todo lo que pasó antes, no lo viviste.
Y cuando pienso eso, me dá "infinidad". Es esa sensación en la boca, como si entre la lengua y el paladar hubiera un lacre cerrado al vacío. La misma sensación del sueño recurrente que tenía cuando a los trece años pensaba en la muerte y el paso del tiempo: donde una bolsa de dormir gigante y blanca, me aplastaba sobre un plano blanco. Infinito. Netamente.

No lo sabés, por eso, porque no lo viviste. Pero acá va a estar tu tía para contarte lo que pasaba mientras vos flotabas en líquido amniótico. Y antes también.

Y el sinfín de amor que es tenerte en brazos después...
.

martes, 18 de enero de 2011

Qué pedazo de cabeza

Estamos en un shopping con Leti, Yiya, Luchana y alguien más. Un local tipo India Style, veo un vestido hermoso, marrón y beige. Lo dejo colgado de mi brazo para probármelo. Me acerco a la caja y en un exhibidor hay una pulsera cuadrada, como de mimbre, azul marino.

- Cuánto vale esta pulsera?
- 40 pesos.
- Ni en pedo compro tan caro algo que lo puedo hacer yo.

Nos vamos del local indignadas, y sin darme cuenta... me robé el vestido.
Tomamos un taxi todas juntas hasta mi casa y mientras planeamos cómo subir las cinco al depto porque sólo se permite entrar a las casas de a cuatro personas (por el tema del seguro). Quedamos en dos tandas porque Leti tiene un juego de llaves. Subo con Yiya. Me pruebo el vestido en el baño del sum. Hay un olor a mierda que raja el cerebro y está todo sucio, la paredes cagadas. Me muero del asco y nos vamos a mi casita. Está todo brillante y reluciente, pero hecho un quilombo. Como si me hubieran entrado a robar.

Bajo la vista y me encuentro con una perrita salchicha, apenas más grande que una berenjena. Es toda gris, canosa, y tiene los ojos bizcochitos. Muy viejita.
La perra me pide que la lleve a pasear y cuando le pongo la correa me dice:
- Sos pelotuda? No ves que soy ciega? Llevame en la mano.

Salimos a la calle y me la cruzo a Yiya.
- Vení, hay alguien que quiere hablar con vos.
Miro hacia adentro del bar y lo veo.
- Marcelo Hugo??
- Y a vos qué te parece?? - contesta Yiya con ironía. Y la dejo al cuidado de mi mascota.

Estoy en Las Violetas con el cabezón, la mesa da a la calle, pero las cortinas están cerradas.
- Kiú, necesito un consejo tuyo, no me banco más mi vida.
- Mío? Por qué mío? Ni me conocés.
- Sí que nos conocemos, no te acordás?
- La verdad que no.
- Creeme: nos conocemos.
- No.
- Que si!
- Boh... Ponele que si. Qué pasa? - ya contesto un poco ofuscada.
- No me banco mi vida, me siento un boludo, mediocre. Me separé, mis hijas me rechazan. Todo es un desastre.
- Si yo fuese tu hija también te rechazaría... - digo por lo bajo.
- Ves? - me escuchó.
- Perdón. Pero si, sos un mediocre asqueroso. Para empezar, tenés que cancelar ese programa del orto que hacés, que es un circo prostibulario misógino, garca, discriminador, conventillero y bizarro.
- Me parece que sos un poco dura.
- VOS me buscaste para que te dé un consejo.
- Pero no puedo cerrar ese programa.
- Tenés que cerrarlo y asegurarte de que nadie más lo siga. Además, vos tenés otros negocios que te sustentan...
- Pero no puedo.
- Entonces, estás perdido, hermano. Tu problema es crónico.

Me levanté de la mesa y me fuí. Marcelo Hugo me sigue, y mientras cruzamos Medrano por la senda peatonal, desde arriba de un colectivo un tipo nos saca fotos. Yo me cubro del flash con las manos, y Marcelo se ofende.
Avergonzado de mi vergüenza, se pone la capucha de su campera Adidas, y se sube al 128, indignado.

lunes, 10 de enero de 2011

Nunca mejor explicado

No puedo imaginarme a un dios que premia y castiga a los objetos de su creación, cuyos propósitos han sido modelados bajo el suyo propio; un dios que no es más que el reflejo de la debilidad humana. Tampoco creo que el individuo sobreviva a la muerte de su cuerpo: esos no son más que pensamientos de miedo o egoísmo de lo mas ridículo.

Albert Einstein

domingo, 2 de enero de 2011

Pileteros

Me RRRRRRevienta la gente que no entiende que...
...NO ME GUSTA que me jodan en la pileta.
...voy solamente a refrescarme y no a jugar al voleyball de playa.
...la salpicadura no me parece chistosa y menos si intentan hacerlo de formas "innovadoras".
...no me sé tirar bomba ni clavado ni una mierda y que lo único que pretendo es no tener calor.
...es un fiasco que se comploten para alzarte colectivamente y tirarte al agua SIN tu consentimiento.

REACCIONEN, IRRESPETUOSOS ACUÁTICOS!!!