viernes, 23 de abril de 2010

Sueños dulces

Siendo las dos de la tarde, recuerda de repente que anoche soñó que la besaba.

Indefectiblemente, saboreará su sonrisa el resto del día.

miércoles, 21 de abril de 2010

9 de Oro

Como todos sabemos, en un cumpleaños, el agasajado tiene que ser el cumpleañero; además, mi psicóloga me dijo que tengo que empezar a exigir ("¿Y cuando yo empiece a exigir, qué? Porque yo puedo empezar a exigir, ¿o no puedo? ¿Qué pasa si yo digo: los muebles son míos? ¡Las cacerolas son mías! A ver, a ver, ¿qué pasa, eh? ¿Qué pasa?") así que les paso una lista con algunas cositas que ando necesitando:

  1. Ollas (Gracias Familia!!), pizzeras (Gracias Abues!) y asaderas en varios tamaños, vasos (Gracias Fumados!), escurridor de vajilla (Gracias Abues!), pisapapas (Gracias Enana!!). Platos (Gracias Fumados!). Quién quiera demostrarme todo su amor con una heladera (Gracias Erik!!!) y/o lavarropas y/o compu, se hará acreedor de una noche a solas conmigo.
  2. Ropa interior (ojo que esta es muy personal), medias (y/o zoquetes y/o bucaneras y/o lo que sea), camisetas de algodón (Gracias Enana!!) que tanto me gustan en colores lisos. Algún que otro bolso y/o camperita.
  3. CD´s, me dá igual que sean originales o truchos (aunque los primeros son más lindos :P). He aquí la lista de los pretendidos:
  • MGMT (Gracias Muerto!)
  • Gorillaz (el último)
  • Sissors Sisters
  • Los Fabulosos (Hola y
  • Chau (Gracias Vicka!!!))
  • Los Tipitos
  • Cuentos Borgeanos
  • Lady Gaga
  • Aterciopelados
  • Beatles (cualquiera menos St. Peppers)
  • Jarabe de Palo
  • Johny Cash
  • Molotov (Gracias Nandou!)
  • Moby
  • The Doors
  • Divididos (Gracias Pable!!!)
  • Dejo abierta la puerta por si se les ocurre algo que les parezca que me puede gustar mucho.

También serán bienvenidos los voluntarios para ayudarme a pintar el baño, cambiar los cueritos de las canillas de la cocina (Gracias Vicka y Nandou!!!), arreglar la estufa, y poner la madera en la mesa, entre otros.

Y todo aquel (♫♫♪ que bese mis labios, sentirá desfallecer... ♪♫) que no pueda adaptarse a lo solicitado, sepan que las exigencias son flexibles: pueden cambiarse por muchos mimos, pero ojito! Que subió la cotización... De todos modos, previamente se deberá conversar sobre esta posibilidad con la susodicha, que soy yo.

Gracias a todos por su atención y colaboración para hacer de éste, un país mejor, y sin tantos pobres como esta humilde servidora que les escribe éstas líneas.

lunes, 19 de abril de 2010

Préstamo

Mi hermanita agarró el micrófono y dijo: "Hace mucho, muuuucho tiempo, como treinta años casi, no se pudo hacer una fiesta y una chica no pudo bailar el vals con su papá. Hoy quiero hacer que esas dos personas bailen ese vals que no pudieron bailar nunca". La agarró a mi mamá de la mano y la llevó hasta donde mi abuelo.
Ella se desgarró en un llanto interminable y él, que siempre fué un alemán muy parco, le susurró al oído: "No llores, tonta, que me vas a hacer llorar a mi".

Entonces, mientras sonaba El Danubio Azul, vi muy borroso, a Marielita, con el pelo llovido y rubio, delgadita, en un vestido blanco sencillo, flotar abrazada a su papá en una noche que podría haberle pertenecido un largo tiempo atrás...




(La técnica de respirar profundo y contener la respiración para que no se escapen las lágrimas me la metí sabés donde, no?).

jueves, 15 de abril de 2010

Edad

Ese día de febrero me había ido a dormir temprano. Me sentía muy mal.
Últimos mensajes con unos amigos que preguntaban sobre mi salud.

Me dormí pensando en ellos.

Sergio me lleva en moto a un barrio de Quilmes. Entro en un pasillo angosto, con el piso de tierra. Hago 20 metros y se ensancha. La mitad del camino se hace de baldosas flojas y rotas. Treinta pasos, se vuelve a enangostar y es de tierra, con unas maderas arriba para no llenarse de barro cuando llueve.
Sigo caminando y ya me pesan los pies como a Neil Armstrong con sus botas espaciales... este pasillo es larguísimo.
Después de las ventanas a mi derecha, empieza el césped. Flores violetas y rojas decoran los bordes de un tapial blanco que me llega a la cintura.
Escucho un llanto del estilo del bebé de Max Paine, pero de otra edad. Yo sé a quién pertenece y acelero el paso. Cada vez lo escucho más fuerte, pero el pasillo es interminable y sigo corriendo por el pasto.
Corro con ganas, pero el aire a mi alrededor tiene la densidad del agua. Quiero llorar yo también, pero de la bronca por no poder llegar más rápido. Pongo mi mente en blanco, pienso en positivo, pienso en seguir corriendo con toda mi fuerza. Cuando me quiero acordar ya estoy llegando.

Entro en un patio de baldozas grises como las de un departamento que fui a ver en Rondeau y Maza. Tiene sogas de alambre en donde colgaron camisetas blancas. A mi derecha está la puerta de la casa. Entro.
La cocina es amplia, el piso es oscuro. Maldita Marina está apoyada en la mesada, con una mano tapándose los ojos mojados. Me acerco corriendo como venía y me detengo en seco frente a ella. Me mira, me reconoce y me abraza. Con el mismo abrazo, la levanto un poquito en el aire, como un abrazo de gol pero tranquilo.
Trato de tranquilizarla, pero está muy acongojada. Me mira a los ojos y me pregunta retóricamente:
-Por qué me pasa esto a mí? No puedo lo puede creer. No puede estar pasándome. Entendés que tengo 24 años??!!

miércoles, 14 de abril de 2010

Inevitable

Trataba de disimular las ganas de llorar junto al teléfono. No quería que se me quiebre la voz y hablaba rápido y alto para que no te enteres...
Es que leí tu mensaje y en 9 palabras banales, leí entre líneas un "gracias" añejado por 3 años.
Atrás del "gracias" había un pequeño "perdón" tímido, consciente y responsable.
Cómo no llamarte para escuchar en vivo tu alegría? Cómo no sentirme orgullosa si fuí parte del esfuerzo? Cómo no felicitarte si valió el sacrificio humano?
No quisiera caer en la soberbia, pero siempre supe que hoy ya estaba logrado. Porque de una u otra manera confié en vos. Y aún lo hago.
Creo que después del "te quiero mucho" induciste al fin de la comunicación a propósito, para cuidarme y para cuidarte. Porque sabés cómo son las cosas. Sabés cómo somos.
Porque trataba de disimular las ganas de llorar junto al teléfono pero te diste cuenta.

lunes, 12 de abril de 2010

Pesadilla sobre el final (sin sentido)

Vivo en un departamento de techos muy altos y columnas torneadas. Es grande y hermoso, con una escalera de mármol que lleva a la habitación. Es un edificio antiguo. Tengo un montón de vecinos jueces, abogados, escribanos y etcéteras, y están tirando a la calle un montón de sillones viejos, con algunas roturas en el tapizado. Me encantan. Me los voy a quedar a todos.

Mis hermanas y mi primo Leo que vino de Rosario me están ayudando con la pseudo-mudanza. Los vamos entrando de a poco porque son un montón y pesan mucho.
Hace un rato vino un tipo, con un camión con el fileteado del Ejército de Salvación, y se quería llevar el del tapizado verde que es igual al de mi profe Nikkei.
Como no le creí que sea del EDS empezamos a discutir y le dije que no se lo puede llevar, porque es mío. La tuve que llamar a mi mamá para que le diga que esta reservado para mi. Entonces se fue por fin.

Ahora necesito una mochila para que Vir lleve los CD´s porque pesan menos.
Antes de irnos, miramos tele y le avisamos a mi mamá que la casa quedó impecable, excepto por el comedor que está lleno de botellas de birra vacías y colillas de pucho en los ceniceros.

Salgo de la casa sola. Camino por Rivadavia desierta, hacia el lado de Av. La plata. Anochece.
En una esquina un linyera me agarra del brazo y me empuja hacia un rincón tan oscuro que apenas si veo. El linyera me dijo que si quiero zafar, me quede quieta.
Me muero de miedo. Hasta que diviso en el mismo rincón a un nene de unos 2 años, rubio, un querubín.
Ya pasó el peligro y el linyera me explica que en ese barrio hay mucha gente deformada a la que todos le temen, pero que son gente buena.
Me deja bien en claro que los bándalos son los adolescentes.

Enfrente del recoveco donde me encuentro hay un supermercado “Leader Price”. Son las 20.30 hs mas o menos y los empleados terminan su jornada. Son todos adolescentes cual Hight School Musical pero con chombas verdes.
Se acercan a nosotros bailando Thriller, de Michael Jackson y empiezo a luchar con ellos.
Sin darme cuenta, mi cuerpo se mimetiza con el de los linyeras a mi alrededor y me es muy difícil moverme, me canso mucho...
Estoy agotada y ya les empiezo a pegar con un trapo sucio que tiene marcadas dos huellitas negras, que dejó el bebé que estaba a mi lado.Les pego en la cara y me río, porque son todos ex compañeros del Sopeña, de todos los cursos, pero siguen igual, así de pendejos.
Jajajajajajaaja, a uno lo levanté de la cintura y voló por el aire. Cayó del otro lado de la góndola de los productos de limpieza!
Hago esto desde la entrada de un shopping que ya visité antes pero no recuerdo su nombre. La forma edilicia es circular. Abajo hay negocios de ropa de fiesta, zapaterías, puestos de flores y pañuelos. En el medio una escalera caracol mecánica que lleva a los cines.
Termina la batalla con los adolescentes y procedo a retirarme, no sin antes saludar a mis amigos los linyeras deformes, quienes me recomiendan que tenga cuidado.

Doy la vuelta y me choco con un hombre. Le pido disculpas y cuando lo miro, me asusto, me dá mucha impresión su aspecto de cíclope-reptil: tenía la piel color marrón, o verde, o mostaza, algo así y se parecía mucho a Claudio, el orco limpiaparabrisas, pero con un solo ojo enorme y los brazos un poco mas cortos, pero como si el antebrazo estuviera pegado al brazo, y las manos le quedaban sueltas arriba a la altura de los hombros. Camina con dificultad, parece que se paspó.
Trato de templar mi miedo para que el pobre hombre no se sienta mal.
Me contó que se llama Palonio y que va al almacén a comprar birras. Lo ayudo con la puerta, él entra y yo sigo. Entro al negocio de al lado, que tiene rejas rojas, a pedir cambio. Siento mi cuerpo torpe, como si se hubiera mimetizado con Palonio esta vez.
Cuando me doy vuelta para salir, Palonio está atrás mío. Otra vez me asusto, pero me hago la boluda y le digo: “No había birras al lado? Acá creo que tienen. Nos vemos, Palo!”. Y me voy caminando rápido.
Estoy yendo a lo de Leti. Me acuerdo que la Enana Castro me dijo que, de Boedo para un lado era peligroso y para el otro lado no.
A medida que me alejo, mi cuerpo vuelve a la normalidad, y disfruto de la metamorfosis.

Llegué a Boedo, y antes de cruzar la calle, veo enfrente un carrito de cartoneros. Estiro la visión y los identifico en la esquina siguiente, cruzando el puente que salta las vías del tren.
Me reflota en la cabeza que tengo en el bolso la plata que me prestó Roochita, las tarjetas de créditos y el celular; entonces me vuelvo sobre mis fucking pisadas.
De enfrente y en diagonal hacia mi, viene un chico que parece el hijo no reconocido de Pablo Lescano, con una rama de un árbol en la mano. La golpea contra la otra cantando “Palo, palo, palo” (al ritmo de “Palo, palo, palo, palo, palito, palo, e”, pero llegando solamente a los primeros 3 palos).
De frente, por la misma cuadra sobre la que camino, viene Damo, el amigo de Pable, vestido con un enterito de jean azul.
Entre los dos, me acorralan. Me siguen cantando la canción de “Palo, palo, palo” y me acuerdo de Palonio... Era deforme, pero buena onda.
Damo me dice: “No entendés lo que es PALO?”.
Busco escape, y veo enfrente una fonda en una esquina. En la puerta hay una camioneta 4x4 negra, y en el asiento del acompañante una mujer que canta. Le grito: “Señora!!! Señora!!!”, para que reaccione y me ayude, pero ella tiene la música muy fuerte y los vidrios cerrados. Sigo gritando: “Señora!!! Señora!!!” y el hijo de Pablo Lescano advierte: “No sirve de nada”, y los dos me hacen burla y me dicen a coro: “Signora!!! Signora!!!” (como decía Juan Carlos Tellez allá por el verano del 2003/2004). Se ríen como dos hijos de puta.

Ya están lo suficientemente cerca de mí para tomarme del brazo, uno de cada lado. Entonces, los tres cantamos el tema “Señora de las 4 décadas”, haciendo con los pies el pasito de Ritmo de la Noche, el de “Gomazo súbete, muévete, pum para arriba y otra vez”...

miércoles, 7 de abril de 2010

Contradicción del halago

Todas las expresiones que se pronuncian con los ojos entrecerrados, la lengua floja, los labios relajados, el cuello un poco estirado y las manos en el bolsillo acariciándose la nutria sin el más mínimo disimulo me hacen sentir sucia, denigrada, exausta de escuchar siempre la misma cantaleta que ya se convierte en un insulto.
Me pregunto por qué. Por qué a mi, que no soy vedette, ni modelo, ni estoy recontra buena, que no exhibo mi cuerpo desnudo, que a veces ni me maquillo... Por qué tengo que soportar la idea de que me dediquen 30 puñetas, por qué me veo obligada a sentir el asco y la repulsión en su máxima expresión como condimento a mis ya existentes problemas cotidianos, el cansancio diario, como si no tuviera otra cosa que hacer que tolerar babosos...
Cómo conservar la femeneidad, cómo ser respetuosa, cómo responder con sutileza sin exponerme al peligro, cómo no perder la frescura de la sonrisa conviviendo con este ultraje regalado?
Por qué no pueden observar a una mujer en silencio, saborarearla desde lejos como un helado de chocolate amargo, sin hacerla sentir una mierda?

Lo suplico como una víctima a la que están por violar, porque a eso me trasportan. Un poco de consideración. Caminen en mis zapatos de gamuza azul un rato...

Y cuando se les esté por ocurrir decir algo así como "Te chupo todas las tetas, perraaaa!!!", piensen que es lo mismo que una patada en el orto bien puesta, y hagan como Mr. X: acuérdense de su vieja!!!