martes, 12 de octubre de 2010

El armoniquista de Avellaneda

Antes, en mi familia, para las fiestas, se organizaba el 24 a la noche cenar con la familia materna y el 25 al mediodía con la paterna o viceversa. Lo mismo pasaba para fin de año, pero siempre, el segundo día, por la tarde, se saludaba a la familia más lejana.

Esa tarde no me acuerdo si era Navidad o Año Nuevo, pero era a la tarde.
Fuimos a visitar a la tía Irene, que en realidad era tía de mi papá.
Creo que tenía yo entonces, como 10 años. Quizás más, quizás menos, pero era pequeña para entender ciertas cosas, según mi viejo.
Estaba re aburrida con mi hermana. No podíamos hacer nada, porque mi vieja nos pedía a cada rato que nos quedemos quietas. Es que la casa de la tía Irene siempre estaba impecable, con un baiú antiguo lleno de copas de cristal, el rincón donde "sus nenes" cortaban el pelo, con un espejo gigante y una silla de barbería, unos sillones marrones que cuando te sentabas hacían ruido a desinflación... En fin, nos fuimos a corretear al patio.

Rober, el primo de mi papá, tocaba la armónica sentado en el culo de un balde. Fer se aburrió y se fué adentro. Yo me quedé escuchándolo. En mi mente todavía veo su cara, con los labios apoyados en el instrumento y las manitos haciendo bending. En los ojos se nota la satisfacción de hacer música para un niño y que ese niño pueda apreciarla.

No sé cuánto tiempo pasó, pero seguro fué muy poco. Salieron todos por el pasillo a despedirnos.
"Ya nos vamos??!", pregunté indignada. Si, ya nos íbamos. Pero yo me quería quedar. Me quería quedar a escuchar la armónica de Rober. Me quería quedar!!
No sé por qué nos íbamos tan rápido. Qué bronca!

Sin embargo, cuando fuí un poco más grande para visitarlo sola, no lo hice. Había crecido pero no madurado.
Hoy, un montón de años después, ni siquiera sé cuántos, digo lo mismo:
Ya te vas? Ya te fuiste! Por qué tan temprano?? Yo quería que te quedes! A tocar la armónica... Dale Rober! Quedate un toque, una más... Qué bronca...

2 comentarios:

  1. Mundo Aquilante tiene muchos recuerdos de niña intensos. Tengo un tío que ya murió que me llevaba a pescar y encarnaba con caramelo sugus o un abuelo con el que hacíamos ring raje. Pero recuerdo un amigo de mi vieja, uno muy especial que me hacía escuchar discos de jazz. a mi el jazz mucho... viste... pero el me prestaba tanta atención que yo decidí prestarle atención a su música. DEspués crecí y hasta tuve un novio jazzero, imaginate.
    No dejemos para hoy lo que podamos hacer mañana, je. Vaya a visitar a Rober.

    Saludos desde Mundo Aquilante!

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  2. Es muy lindo texto..y triste..
    No me esperaba el final, se me puso la piel de pollo.
    Me encantó kiú.
    Besotes.

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Largue todo eso que tiene para decir!!